Culiacán, Sinaloa.— Primero se escuchó el rugido. Grave. Profundo. Después llegaron los celulares en alto, los niños señalando carrocerías imposibles y el olor a gasolina mezclado con domingo familiar.
El Parque Acuático dejó de ser parque para convertirse en pista simbólica. El Sinaloa Motor Fest 2026 no solo exhibió máquinas: mostró una ciudad que quiere verse viva.
En una esquina, razers y camionetas 4×4 presumían suspensión y carácter en el Pabellón Off-Road, con su músculo extremo. Más adelante, el Callejón del Clásico detenía el tiempo con muscle cars restaurados al detalle, pintura espejo y cromados que devolvían décadas. Frente a ellos, los deportivos del Exotic & Sport Showcase parecían diseñados para otra velocidad, otra dimensión. Y en la Moto-Arena, clubes de motociclistas hicieron del rugido su carta de presentación y recordaron que el asfalto también se conquista sobre dos ruedas.

No hubo solemnidad. Hubo conversación.
No hubo discurso largo. Hubo convivencia.
Apareció Navarro, conocido por su participación en el programa Mexicánicos, y la jornada se convirtió en un puente entre la pantalla y la realidad para los aficionados a la mecánica.
Detrás del evento hay una apuesta clara: ocupar el espacio público, dinamizar la economía local y activar la ciudad desde la convivencia. El Ayuntamiento acompañó la iniciativa, pero lo que sostuvo la jornada fue la respuesta de la gente.

Familias completas caminando entre motores.
Aficionados explicando detalles técnicos con brillo en los ojos.
Niños subidos en camionetas soñando con conducirlas algún día.
El primer Sinaloa Motor Fest no fue solo un escaparate de potencia, sino una escena distinta para Culiacán: menos prisa, más encuentro.
Por unas horas, la ciudad rugió. 🏁🔥

La banda de rock “La Juana Gallo” fue la encargada de prender el ambiente en el Sinaloa Motor Fest 2026.
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