Culiacán, Sinaloa.— En algunas colonias de la ciudad, el agua corre por las calles cuando se lavan autos o banquetas. En al menos 13 comunidades rurales del municipio, en cambio, hay familias que esperan la llegada de una pipa para llenar tambos y tinacos.
A días de que inicie la temporada de estiaje, la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (JAPAC) reforzó el llamado al uso responsable del recurso, luego de confirmar que actualmente abastece a alrededor de 200 familias en seis sindicaturas donde el suministro presenta dificultades históricas.
El gerente general, Roberto Zazueta Tapia, advirtió que el periodo más crítico del año aún no comienza y que es indispensable reducir el desperdicio desde los hogares, escuelas y centros de trabajo.
Las comunidades atendidas mediante pipas se ubican en Jesús María, Tepuche, Las Tapias, El Salado, Imala y Sanalona, zonas donde cada verano el acceso al agua se vuelve más limitado.

Mientras se realizan análisis técnicos para soluciones de fondo —como la posible perforación de pozos profundos— la medida inmediata depende también de la ciudadanía: cerrar la llave mientras se enjabona, reparar fugas domésticas, reutilizar agua cuando sea posible y evitar usos no esenciales.
El estiaje no solo es una temporada climática; es una prueba de corresponsabilidad. Lo que para algunos es rutina, para otros es espera. Y en tiempos de calor, cada litro desperdiciado pesa más.